viernes, 10 de octubre de 2014
De la bella ciudad moruna,
llamada Setenil de Las bodegas,
desde su castillo moruno con sus murallas y sus almenas,
se divisa otro castillo en una ciudad hermana llamada Olvera;
allí contemplando el transcurrir de la tarde
a solas con mi sombra y con mi conciencia...
Allá en el fondo se desliza parsimonioso el río
entre olivares y huertas..
regando a su paso estas fértiles vegas
donde se crían ricos melonares orgullo de esta tierra.
Tienen las vides dorados pámpanos
sobre las viejas y retorcidas cepas..
de ahí los famosos vinos de Setenil el de las bodegas..
a orillas de uno de los afluentes del río Guadalete
del que casi nadie lo recuerda.
Lejos los montes de Setenil duermen
envueltos en una gejosa niebla..
esperan al carbonero y al cerdo de montanera..
Las areniscas vancalas de Alcalá con su ruda mole de piedra;
en esta tranquila tarde de primavera.
La suave brisa a sacudido
los viejos chopos que hay en la rivera,
levantando amarillos torbellinos
de polen del olivo y la madreselva;
ya va llegando el ocaso, la luna se asoma tímida
por la vaguada de la sierra,
amoratada, preñada y llena.
Ya se me fue la tarde, ya el rubio se aleja:
¡ay, ya no puedo vivir sin ella....!!
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